Los e-portfolios o portafolios digitales son una herramienta que permite a las personas, bajo su iniciativa y responsabilidad, recopilar materiales que pueden ser usados en diferentes momentos y con diferentes propósitos: como herramienta de aprendizaje, para la evaluación y acreditación de competencias, y para compartir conocimiento (Wielenga y Melisse, 2000, pp.112-117). Es una herramienta que permite y facilita al estudiante la regulación de su propio proceso de aprendizaje (Barberá, et al., 2006). Dependiendo de la finalidad del portafolio, podemos distinguir diferentes tipos:
• Portafolios
de aprendizaje. Se trata de una herramienta de apoyo al proceso de enseñanza
aprendizaje.
Está
diseñado y administrado por el estudiante y es supervisado y tutorizado por el profesorado.
• Portafolios de evaluación. Este tipo de portafolios está enfocado hacia la evaluación.
Es una forma de aportar una dimensión cualitativa a estos procesos,
argumentando y justificando la adquisición de conocimientos y competencias.
• Portafolios de presentación. Recopilatorio de trabajos, orientado al reconocimiento de
competencias o a la búsqueda de empleo. Es una especie de currículum vitae
ampliado, acreditando las competencias adquiridas mediante muestras de
trabajos.
La
incorporación de las TIC, y sobre todo de Internet, aportan numerosas
posibilidades a los portafolios.
Por un
lado, permite al estudiante aprender a planificarse y a autogestionarse, a ser
más autónomo en el proceso de aprendizaje y a promover la toma de decisiones
durante la actividad educativa en un contexto real y global. Además consigue
que el estudiante deje de ser un simple “usuario-consumidor” pasivo de información
y se convierta en productor de la misma (“from users to producers”)
(Adell, 2007). No es lo mismo utilizar como portafolio una carpeta física en
papel, que sólo será vista por el profesor y el resto de la clase, que realizar
un portafolio digital donde el mismo estudiante publica en Internet el
contenido de sus trabajos realizados en una asignatura y los comparte con el
resto del mundo.
En la
actualidad existen numerosas experiencias de aplicación de portafolios digitales. Por ejemplo, en el sistema de educación superior de los Países Bajos
se están utilizando estas herramientas y, según reflejan diferentes informes
(Punie, et al., 2006), con un impacto positivo tanto para estudiantes como para
profesores. En España también hay diferentes experiencias en este sentido. Por
ejemplo, la Universitat Jaume I, a través del Centre d’Educació i Noves
Tecnologies, puso en marcha en el curso 2007-08 una iniciativa para la
formación y apoyo del profesorado en el uso y la incorporación de portafolios
docentes vinculados al entorno virtual de enseñanza de la universidad y al
Europass: Currículum Vitae europeo y Pasaporte Europeo de Lenguas (CENT, 2008).
Respecto
a los portafolios de los alumnos, resultan muy interesantes también las
experiencias que integran el lifestream del estudiante en su propio
portafolio. El lifestream es la agrupación y publicación automática de las
aportaciones que hace ese usuario en todos sus servicios o herramientas 2.0: blogs,
micro-blogs, marcadores sociales, vídeos, fotografías, etc. Esto, por un
lado, permite canalizar y compartir toda la actividad del estudiante en la red y que cualquier usuario externo pueda mantenerse informado; por otro lado,
permite conjugar el aprendizaje informal del alumno en Internet con sus actividades
formales de aprendizaje, creando puentes entre ambos contextos.
El
portafolio es, por tanto, una herramienta muy versátil que ofrece un amplio
abanico de posibilidades. Puede
resultar muy interesante asociada a otras herramientas que ya están en
funcionamiento en muchos campus, como son los entornos virtuales de
enseñanza-aprendizaje (moodle), anteriormente mencionados, o asociados a
experiencias de materiales en abierto como el Open Course Ware. Uno de
los retos de las TIC en los próximos años será la integración y la
compatibilidad de plataformas que permitan al docente disponer de toda la
información almacenada en cualquier plataforma, sin tener que volver a
introducirla cada vez que la universidad incorpore una nueva aplicación.
Fuente: Bolonia y las TIC: de la docencia 1.0 al aprendizaje 2.0
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